Seguro que todos de pequeños hemos tenido una conversación como la que sigue:
-Papá, ¿por qué vuelan los aviones?
Y hay varias contestaciones posibles:
a) - (Tras un silencio incómodo) ¡Cállate, niño!
b) Pues no tengo ni idea, cuando lleguemos a casa lo miramos en la Enciclopedia (o en Internet, dependiendo de la generación de padre).
c)Por la diferencia de presiones que se produce al conseguir el aparato la suficiente velocidad… (Principio de Bernoulli, si estáis interesados).
Desarrollemos esta última opción, la c).:
c.1) Tras un silencio largo, el niño se irá a jugar al parque, sin haber entendido nada.
c.2)Tras un largo silencio, sin haber entendido nada, y sólo por tocar las narices, el niño preguntará: ¿y por qué se produce la diferencia de presiones?
c.3)Tras un largo silencio, destinado a la reflexión, y tras haberlo comprendido, el niño preguntará: ¿y por qué se produce la diferencia de presiones? (Sí, este caso es un poco más raro, pero podría darse).
Abreviando, y sobre lo que quería escribir en este post: la importancia de cuestionarse las cosas. De pequeños, andamos preguntando siempre por qué esto, por qué lo otro… Unas veces por curiosidad, y otras veces sólo por tocar la moral a nuestros padres.
De mayores, ya casi nunca nos preguntamos cosas, las damos por supuestas o lo que es peor, tomamos la opción a): ¡Cállate!
Y esto no pasaría de la anécdota, si no fuera porque nos convierte en seres crédulos. Y es por ahí por donde nos cuelan cosas como lo de las Dos Lunas en el Cielo, que lo más grave que nos puede pasar es pasarnos una noche en vela mirando las estrellas.
Pero hay otras que nos afectan mas, como creer que si nos gastamos 5000 € en un cacho de cuarzo, no tendremos cáncer y nos lloverán millones del cielo. De acuerdo, este último ejemplo es para los muy crédulos.
Pero hoy en día, con esto del Interné, recibimos montones de información cada día, la mayoría de las veces sin contrastar, sin fuentes (citar las fuentes es una costumbre que se está perdiendo).
Lo dicho, a seguir cuestionando todo, que así se aprende.
PD: el título del post lo he sacado de la película de “Yo, Robot”.